Comúnmente la lámina retrorreflectante se aplica o bien directamente sobre chapa de acero galvanizado o de aluminio, o bien sobre chapa pintada. En el primer caso, la superficie del sustrato debe estar perfectamente limpia, libre de grasa y a una temperatura que oscile entre los 15-30ºC.
En el segundo caso, el adhesivo de las láminas tiene muy buenas propiedades y presenta una magnífica adherencia sobre la mayoría de los casos de superficies metálicas con un posterior tratamiento de pintado, no obstante, en la adherencia influyen el tipo de pintura y el acabado superficial. Se recomienda hacer unas probetas con el tipo de pintura y procedimiento de pintado habitual y una vez comprobado que la adherencia es la adecuada, repetir siempre el mismo procedimiento para garantizar un buen resultado.
Si por algún motivo se decide cambiar de pintura o procedimiento se recomienda repetir el ensayo de adherencia sobre nuevas probetas.
Si la superficie pintada sobre la que se va a adherir la lámina es poco porosa, se recomienda pasar una lija fina sobre la misma, limpiando bien la zona antes de la aplicación.
Nota: Nunca aplicar la lámina retrorreflectante sobre hormigón.
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